
En el corazón de Recoletos, a pasos de Velázquez y María de Molina, este piso de tercera planta se encuentra en una finca clásica y señorial de 1910, donde la arquitectura de época define el carácter del edificio. Ascensor y portero físico completan los servicios que caracterizan a una casa con raíces en la Madrid de principios del siglo XX. El barrio mantiene una oferta variada de galerías, tiendas independientes y restaurantes consolidados. Con una superficie de 109 m², el apartamento organiza dos dormitorios y dos cuartos de baño en una secuencia que equilibra amplitud y privacidad. La luz natural accede desde las ventanas orientadas a la calle, mientras que los detalles de época permanecen visibles en el interior, evocando la identidad constructiva del edificio. El estado general de conservación es bueno, con acabados que responden a un mantenimiento cuidadoso.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.