
En el corazón de Salamanca, sobre la Calle José Ortega y Gasset, este piso exterior se sitúa en la tercera planta de una finca de 1967, orientado para captar luz y vistas sobre la Plaza del Marqués de Salamanca. El edificio dispone de portero físico y ascensor, garantizando la discreción y seguridad que caracteriza esta zona. El apartamento se distribuye a lo largo de 386 metros cuadrados en buen estado de conservación. Una amplia terraza extiende los espacios hacia el exterior, creando una generosa estancia abierta con vistas hacia la plaza y el entorno. La disposición de las estancias se orienta hacia el exterior, permitiendo que la luz natural atraviese la vivienda a lo largo del día. Dos dormitorios y tres cuartos de baño ofrecen comodidad y versatilidad, con la amplitud espacial característica de las edificaciones de esta época.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.