En el corazón de Recoletos, uno de los barrios más distinguidos de Madrid, se encuentra este piso bajo en una finca clásica de los años veinte con acceso por ascensor. La vivienda, recientemente reformada, se despliega a lo largo de 149 metros cuadrados con orientación exterior, ofreciendo un refugio tranquilo en una de las direcciones más elegantes de la ciudad. Los espacios de estar y comedor se articulan en una secuencia fluida que aprovecha la luz natural durante todo el día, mientras que la cocina se integra de manera natural en el conjunto del hogar. Tres dormitorios y dos baños conforman la zona de descanso, siendo la suite principal la de mayores dimensiones. Una terraza prolonga el interior hacia el exterior, un espacio privado que captura la atmósfera refinada del barrio.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.