
En una de las zonas más selectas del norte de Madrid, junto a las cuatro torres, esta vivienda se sitúa en un edificio distinguido del arquitecto Fernando Higueras. La propiedad ocupa la cuarta planta de una construcción de época que ofrece piscinas para adultos y niños—una amenidad poco frecuente en la ciudad. La residencia de 160 m² se organiza en torno a cuatro dormitorios y tres cuartos de baño, distribuidos en una planta que equilibra zonas privadas con áreas de convivencia. El ascensor del edificio proporciona acceso directo, y una terraza expande el espacio habitable hacia el exterior. El apartamento se presenta en buen estado, conservando el carácter de su contexto arquitectónico y manteniendo total disponibilidad.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.