
En el corazón de Almagro, a un paso de la plaza de Chamberí, este ático dúplex se desarrolla en dos niveles unidos por terraza y piscina privada. La vivienda, con acceso por ascensor, se distribuye desde la planta baja hacia las zonas exteriores que la definen. La secuencia espacial conecta fluidamente el interior con el exterior. Las áreas de estar se abren hacia las terrazas, mientras que el núcleo de descanso ocupa una zona más reservada. Dos dormitorios y tres baños responden a las necesidades de la vida cotidiana y la recepción de invitados. Los materiales y acabados han sido elegidos con coherencia, conformando un interior donde la luz natural y la amplitud espacial dominan la experiencia.
Almagro es el bolsillo tranquilo encajado entre Chamberí y la Castellana — unas pocas manzanas donde familias españolas de toda la vida, diplomáticos y fundadores de family offices viven desde hace generaciones. Calles como Fortuny, Zurbano o la propia Almagro se alinean con palacetes de finales del XIX construidos originalmente como vivienda unifamiliar, mayoritariamente reconvertidos en uno o dos pisos completos por planta, con alguna todavía en manos de las familias originales. La densidad de embajadas y consulados por manzana es la más alta de Madrid fuera de la franja diplomática formal de la Castellana. El parque inmobiliario es inusualmente homogéneo para el Madrid central — fachadas de sillería y ladrillo, techos de 3–4 m, barandillas originales de hierro forjado — y las viviendas son grandes, 180–400 m² es lo habitual.