En el corazón de Chamberí, la calle de José Abascal alberga esta residencia de considerable amplitud ubicada en la cuarta planta de un edificio de los años cincuenta. La vivienda, característica de la arquitectura clásica madrileña de posguerra, se despliega con la proporción y presencia propias de los pisos señoriales de la época. El recorrido por la casa revela múltiples zonas diferenciadas. Desde la entrada, que ya anuncia la escala del inmueble, se accede a los espacios de estar pensados tanto para recepciones como para la vida cotidiana. La luz natural fluye generosa a través de grandes ventanales que marcan el ritmo interior. Los suelos de roble y los detalles de acabado reflejan la calidad característica del barrio, conformando una atmósfera de solidez y refinamiento.
Chamberí es donde las familias madrileñas se quedan en silencio cuando deciden quedarse. Calles arboladas de *finca clásica* de los años 20 y 30 con patios interiores y azulejería original, dos mercados municipales que siguen siendo mercados (no atracciones turísticas) y una red de colegios públicos que figuran entre los mejores de la ciudad. La Plaza de Olavide — la plaza hexagonal en el corazón de Trafalgar — es el salón del barrio. Es el menos turístico de los distritos centrales de Madrid y aquel donde el precio por metro cuadrado se justifica más por habitabilidad que por prestigio.