
En la Calle Lista, una de las vías residenciales más establecidas del barrio de Salamanca, se alza este edificio de los años sesenta que alberga una vivienda definida por la claridad y la proporción. Con acceso por ascensor, el piso se desarrolla en una secuencia lógica de estancias, cada una orientada hacia la luz natural y la calle. El salón y el comedor conforman el núcleo espacial, un volumen generoso donde la luz entra a través de ventanales exteriores. La cocina, concebida como una zona diferenciada, se conecta con los espacios principales sin invasión. Tres dormitorios y dos baños se distribuyen en el conjunto, con la suite principal posicionada para captar la luz matinal. Una terraza amplía el interior hacia el exterior, ofreciendo una dimensión poco común en la ciudad.
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También en: Housingo, Glanz, Walter Haus, Iconic Living, Otto Bayt, AProperties, Spain Sotheby's International Realty.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.