En el corazón de Recoletos, esta residencia de 305 m² ocupa una planta baja de la emblemática avenida Núñez de Balboa. El edificio señorial, construido en 1954, posee la nobleza arquitectónica característica de su época, con proporciones generosas que definen la experiencia espacial del hogar. La distribución se organiza en torno a cuatro dormitorios y cinco baños, todos ellos con orientación al exterior y acceso a luz natural desde múltiples frentes. Una terraza amplía el espacio habitable hacia el exterior, un atributo raramente disponible en una ubicación tan central. El acceso por ascensor y la posición en planta baja refuerzan las cualidades que distinguen a las propiedades de esta categoría en Salamanca.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.