En el corazón de Recoletos, entre los rincones más refinados de Madrid, esta vivienda se localiza en un edificio contemporáneo de 2011. La residencia se articula a lo largo de 89 metros cuadrados de espacios bañados por luz natural, organizados con claridad entre las áreas de estar y las zonas privadas. El acceso conduce a una sala de estar y comedor luminosa, donde las grandes ventanas hacia el exterior enmarcan la ciudad y convocan la luz a través de toda la vivienda. La cocina, posicionada como elemento ordenador del espacio social, se integra con discreción. Dos dormitorios ofrecen áreas de descanso diferenciadas, cada uno vinculado a un cuarto de baño, estableciendo una separación funcional entre las zonas de día y noche.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.