
En Recoletos, uno de los barrios más refinados de Madrid, esta residencia de 304 m² se emplaza en un edificio contemporáneo con acceso por ascensor. La orientación exterior asegura una continuidad de luz natural a lo largo del día, mientras que el volumen disponible permite una distribución generosa de espacios. La secuencia interior articula un área central de estar y comedor que se abre hacia cuatro dormitorios, cada uno con su propia identidad y entrada de luz. La circulación responde a un criterio de fluidez, permitiendo que la vivienda funcione tanto como espacio social como de retiro individual. Una terraza de 285 m² constituye una extensión genuina del habitar interior, rara en el contexto urbano madrileño, y define una relación constante con el exterior y las estaciones.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.