
En el corazón de Salamanca, esta vivienda de segunda planta se emplaza en un edificio de linaje, cuya fachada clásica de 1910 forma parte del patrimonio arquitectónico de Madrid. Completamente reformada y lista para habitar, la propiedad conjuga el carácter de época con el confort contemporáneo en una distribución exterior. La casa se articula a través de una secuencia de espacios fluidos. Las zonas principales—un amplio salón y comedor diferenciado—se benefician de un mirador y balcón orientados a la calle, que inundan los interiores de luz natural. La cocina semi integrada, con isla central, conecta sin artificio con estas áreas de convivencia. Tres dormitorios, cada uno dotado de cuarto de baño en suite, garantizan intimidad e independencia, mientras que un aseo de cortesía y trastero completan la organización funcional.
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También en: The Sibarist, Walter Haus, Promora.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.