
En Recoletos, uno de los barrios más consolidados de Madrid, este apartamento se sitúa en un edificio distinguido de 1979 que mantiene proporciones clásicas y carácter de época. Con orientación exterior y acceso a terraza, la vivienda combina la comodidad contemporánea con la integridad arquitectónica del inmueble. El espacio se organiza en torno a una jerarquía clara. Las áreas de estar y comedor ocupan el espacio principal, orientadas a la luz natural y abiertas hacia la terraza, una extensión exterior valiosa dentro de la ciudad. La cocina se integra de manera coherente en el proyecto, mientras que la distribución de dormitorios y baños responde a una lógica funcional. La suite principal disfruta de sus propias proporciones y luminosidad, y los dormitorios secundarios ofrecen la flexibilidad que caracteriza a la vivienda.
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Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.