
En la urbanización cerrada de Santo Domingo, esta vivienda unifamiliar se asienta sobre una parcela propia, ofreciendo la amplitud espacial y privacidad que caracteriza a la vida residencial en el entorno madrileño. Los 412 m² se despliegan en una única planta, una disposición que elimina transiciones y establece una relación directa entre los espacios interiores y el jardín. La casa se abre a una secuencia de áreas de estar que conectan fluidamente con el exterior y la piscina. Seis dormitorios y seis baños se distribuyen a lo largo del conjunto, cada uno con su propia autonomía de acceso. La piscina infinita extiende la línea visual de la propiedad hacia el paisaje circundante, un gesto material que disuelve el límite entre la vivienda y su entorno. Las terrazas enmarcan los espacios principales de convivencia, permitiendo que el interior se proyecte hacia afuera en múltiples orientaciones.
Quiet residential enclave between Pozuelo and Majadahonda — newer villas, family-oriented.