
En la Calle Ayala, en Recoletos, este piso en primera planta exterior se ubica en una finca de los años setenta provista de ascensor y portería. Su localización lo sitúa a pasos de Serrano, Velázquez y el Mercado de la Paz—un entorno definido por galerías, comercios independientes y restaurantes consolidados que vertebran la vida cotidiana en uno de los barrios más selectos de Madrid. La vivienda goza de orientación exterior y está dotada de una terraza que extiende el espacio hacia afuera, un elemento poco frecuente en la densidad de la zona. Su distribución es contenida y funcional, con un dormitorio y un cuarto de baño, pensada para quienes buscan proximidad al corazón cultural madrileño sin necesidad de mayor amplitud.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.