
En una calle tranquila de Recoletos, uno de los barrios más elegantes de Madrid, esta residencia en quinta planta ocupa un ángulo de un edificio de los años veinte recientemente rehabilitado con criterios contemporáneos. El apartamento se despliega como una sucesión de espacios conectados, comenzando por un vestíbulo revestido en roble que marca el tono material de la vivienda. Desde aquí, el espacio se abre hacia un salón-comedor definido por amplios ventanales y techos de casi cuatro metros, donde la luz natural configura la atmósfera a lo largo del día. La cocina, diseñada para ser funcional sin perder discreción, está equipada con electrodomésticos integrados y superficies de mármol, manteniendo la coherencia del lenguaje material del interior. Las zonas privadas se organizan en torno a un pasillo central que conduce a tres dormitorios, cada uno con su propio baño. La suite principal incluye vestidor y un baño revestido en piedra caliza gris, mientras que los dormitorios secundarios ofrecen acceso directo a la luz natural y vistas a la calle. Un cuarto baño, situado en la zona común, refuerza la privacidad y la comodidad. La orientación exterior y los techos altos aportan amplitud, mientras que la selección de materiales —suelo de roble, mármol y piedra natural— confiere al espacio una cualidad serena y atemporal. El ascensor del edificio llega directamente a la vivienda, completando una residencia en la que la arquitectura y el detalle definen una forma contemporánea de habitar en el centro de la ciudad.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.