
En Salamanca, dentro de la consolidada zona de Goya, se sitúa esta vivienda en segunda planta de una finca de 1964 con ascensor. El inmueble se encuentra actualmente en obras de reforma, lo que permite personalizar acabados y detalles antes de su entrega completamente amueblada y equipada. La distribución se articula alrededor de un salón-comedor con cocina integrada que da paso a tres dormitorios, cada uno con baño privado. El confort se garantiza mediante aire acondicionado y calefacción comunitaria, proporcionando estabilidad térmica a lo largo del año.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.