
En la Calle Lista, una de las vías residenciales más distinguidas del barrio de Salamanca, se encuentra este piso de 1946 ubicado en un edificio de arquitectura clásica con ascensor. La propiedad se mantiene en buen estado, conservando el carácter de su época mientras ofrece las comodidades contemporáneas. El apartamento se desarrolla a través de una secuencia lógica de espacios. El salón y el comedor reciben luz natural y se abren a una terraza, creando una conexión entre el interior y el exterior. La cocina se integra en el esquema funcional del hogar. Dos dormitorios conforman la zona privada, complementados por tres baños—una proporción que refleja una planificación cuidadosa y práctica en el día a día.
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Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.