
En una de las avenidas más distinguidas de Madrid, este piso ocupa la planta alta de un edificio de 1986 con ascensor. Ubicado en Recoletos, conserva su estructura original y plantea la posibilidad de una reforma integral, permitiendo redefinir sus espacios desde una mirada actual. La orientación exterior garantiza luz natural en todo el interior, mientras que una terraza amplía la vivienda hacia el exterior, vinculando el hogar con el cielo abierto de la ciudad.
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Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.