En Recoletos, en el centro del barrio de Salamanca, este piso se ubica en un edificio de 1927 con ascensor. La vivienda, orientada a interior, ha sido reformada con cuidado, manteniendo su esencia original al tiempo que incorpora detalles contemporáneos. El acceso desde el pasillo lleva a un salón-comedor abierto, donde la luz natural entra tamizada por la fachada profunda del inmueble. La cocina, integrada en el espacio principal, se resuelve con líneas depuradas y un acabado discreto. Dos dormitorios y dos baños cierran la distribución, todos con materiales sobrios que dialogan con el carácter histórico de la casa.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.