En Recoletos, en el centro del Barrio de Salamanca, este piso se ubica en la quinta planta de un edificio clásico, reformado en 2015. El interior se despliega con naturalidad: desde la entrada, el espacio se abre hacia una sala de estar y comedor de techos altos, bañados en luz natural. La cocina, integrada pero diferenciada, presenta líneas depuradas y una selección de materiales que dialoga con el resto de la vivienda. Dos dormitorios, cada uno con su baño, se distribuyen para garantizar intimidad, con la suite principal ofreciendo un ambiente más sereno y contenido.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.