En el Paseo de la Castellana, en el barrio de Salamanca, esta residencia ocupa un edificio clásico de 1932. Recientemente restaurado, el apartamento conserva la sofisticación de su arquitectura original al tiempo que adopta una claridad espacial contemporánea. La entrada introduce una sucesión de estancias interconectadas, donde la luz natural y los materiales seleccionados definen cada ambiente. Las zonas de estar y comedor se prolongan hacia una terraza, integrando el exterior en el interior. Las áreas privadas, organizadas en cuatro dormitorios con baño, mantienen un equilibrio entre intimidad y fluidez. En todo el espacio, el hogar refleja una precisión silenciosa, donde las proporciones clásicas dialogan con el diseño actual.
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También en: Unica Inmobiliaria, Domus Aurea Capital, Otto Bayt, BHHS Spain, Engel & Völkers, Olisson Club, Knight Frank, Christie's Real Estate Madrid.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.