
En Recoletos, en el núcleo del Madrid cultural y financiero, este ático ocupa la última planta de un edificio de 1966. El espacio se despliega desde la entrada, donde la luz natural y las líneas abiertas definen el carácter del hogar. Las zonas de estar y comedor fluyen entre sí, conectadas por una terraza que amplía el interior hacia el exterior, con vistas sobre los tejados de la ciudad. El suelo de roble recorre toda la vivienda, aportando calidez y continuidad. La zona privada incluye dos dormitorios, cada uno con su propio baño, y un tercer baño al servicio de la zona común. La cocina, ubicada para combinar función e integración, mantiene el mismo lenguaje material que el resto de la casa. Una residencia donde la energía de la ciudad se equilibra con la serenidad de su posición elevada.
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Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.