
En la calle Lista, en el corazón de Salamanca, este piso se ubica en un edificio de 1970 con ascensor y orientación exterior, favoreciendo la entrada de luz natural. El espacio se desarrolla con fluidez, desde el recibidor hasta las zonas de estar y comedor, donde las proporciones y los acabados generan una atmósfera serena y equilibrada. Tres dormitorios y tres baños se distribuyen para combinar privacidad y apertura, cada espacio con su propia identidad y tratamiento material. Una vivienda donde la elegancia discreta del barrio se prolonga en el interior.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.