
En un edificio de 1958 en el barrio de Lista, dentro de Salamanca, este piso reformado mantiene el carácter clásico de su época con un enfoque contemporáneo. El acceso, iluminado por luz natural, revela el lenguaje material del hogar: suelos de roble y líneas depuradas que definen los espacios comunes. Las zonas sociales se desarrollan en una secuencia abierta, con la cocina integrada como un elemento funcional y discreto. Las tres habitaciones, situadas en la parte trasera, aportan intimidad y separación de las áreas compartidas. Dos baños, resueltos con precisión, completan la distribución. El edificio cuenta con ascensor, en línea con el estándar de esta zona céntrica de Madrid.
O contacta con ETURES ↗.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.