
En el centro de Madrid, este piso ocupa la tercera planta de un edificio clásico, con orientación exterior que inunda el interior de luz natural. El espacio se desarrolla con una intención serena, comenzando por un vestíbulo que presenta el lenguaje material de la vivienda: suelos de roble y acabados seleccionados con cuidado que se prolongan por toda la casa. Las zonas de estar y comedor conforman una secuencia continua, definida por líneas limpias y una paleta contenida que permite que la arquitectura hable por sí misma. La cocina, integrada pero diferenciada, equilibra funcionalidad y discreción. Las estancias privadas están distribuidas para ofrecer intimidad, con tres dormitorios y cuatro baños, cada uno concebido con el mismo rigor que los espacios comunes. El resultado es una residencia que se siente tanto contemporánea como arraigada en su entorno.
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También en: Lucas Fox, Olisson Club, Diza Consultores, Walter Haus, Engel & Völkers, Glanz, The Sibarist, BHHS Spain.
Centro es la medina de Madrid — el núcleo histórico que envuelve el Palacio Real, la Plaza Mayor y la trama austriaca de calles estrechas que apenas ha cambiado desde el siglo XVII. Es el barrio más denso en arquitectura de la ciudad y el más comprometido por la presión turística: la mayor parte de la demanda de alquiler de corta estancia de Madrid se concentra aquí, y las restricciones del Anillo 1 del Plan Especial de Hospedaje hacen prácticamente inviable conseguir nuevas licencias VUT. La población residencial que queda tiende a ser mayor, más local, y ocupa edificios que sus familias conservan desde hace generaciones. No es un barrio de compra en el sentido Salamanca o Chamberí — es un barrio de compra para quien valora la densidad cultural por encima del espacio, la luz y la comodidad.