
En el centro de Recoletos, este piso se ubica en un edificio de 1913, con ascensor y orientación interior que aportan una atmósfera tranquila y recogida. El espacio se desarrolla en una sucesión de estancias, comenzando por el salón y comedor, donde la luz natural se filtra a través de la estructura histórica del inmueble, generando una sensación de serenidad y fluidez.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.