
En Chamberí, en la calle Arapiles cerca de la Glorieta de Quevedo, este piso se sitúa en uno de los pocos edificios de construcción reciente del barrio. Levantado hace trece años, la finca prioriza la eficiencia energética y el diseño sostenible, con paneles solares en azotea que suministran agua caliente y sistemas de calefacción radiante en toda la vivienda. La distribución se organiza en dos dormitorios y dos cuartos de baño, uno de ellos configurado en suite. La cocina, de orientación sur y planta cuadrada, alberga electrodomésticos Bosch de alta gama en estado prácticamente original. Desde allí, el salón-comedor se abre hacia el exterior a través de ventanales de suelo a techo y una galería acristalada generosa, canalizando luz natural continua al interior. En toda la vivienda, los materiales han sido elegidos por su rendimiento y confort: solería laminada compatible con sistemas radiantes y refrescantes, carpintería de aluminio con rotura de puente térmico, y un sistema de domótica que coordina la climatización integral mediante aerotermia y aire acondicionado por conductos.
Chamberí es donde las familias madrileñas se quedan en silencio cuando deciden quedarse. Calles arboladas de *finca clásica* de los años 20 y 30 con patios interiores y azulejería original, dos mercados municipales que siguen siendo mercados (no atracciones turísticas) y una red de colegios públicos que figuran entre los mejores de la ciudad. La Plaza de Olavide — la plaza hexagonal en el corazón de Trafalgar — es el salón del barrio. Es el menos turístico de los distritos centrales de Madrid y aquel donde el precio por metro cuadrado se justifica más por habitabilidad que por prestigio.