
En el barrio de Salamanca, este piso se ubica en un edificio de 1930 con ascensor, donde la arquitectura clásica alberga un interior recién reformado. El vestíbulo da paso a una sala de estar de líneas depuradas y luz natural, que conecta con una cocina compacta pero funcional, con acabados modernos. Dos dormitorios se distribuyen a lo largo de un pasillo silencioso, compartiendo un baño de tonos neutros. La vivienda conserva el carácter del edificio original al tiempo que adopta una sencillez contemporánea.
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También en: Lucas Fox, Housingo, AProperties, BestFlat, BHHS Spain, Walter Haus, Engel & Völkers.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.