En una calle tranquila de Chamberí, este ático de quinta planta se sitúa en un edificio de 1950 reformado, con ascensor. El interior se abre a un salón y comedor amplios, donde la luz natural entra con generosidad a través de grandes ventanales orientados al exterior. El suelo de roble unifica el espacio con calidez. La cocina, integrada pero diferenciada, combina superficies de piedra y mueble a medida, pensada para el día a día y las reuniones.
Chamberí es donde las familias madrileñas se quedan en silencio cuando deciden quedarse. Calles arboladas de *finca clásica* de los años 20 y 30 con patios interiores y azulejería original, dos mercados municipales que siguen siendo mercados (no atracciones turísticas) y una red de colegios públicos que figuran entre los mejores de la ciudad. La Plaza de Olavide — la plaza hexagonal en el corazón de Trafalgar — es el salón del barrio. Es el menos turístico de los distritos centrales de Madrid y aquel donde el precio por metro cuadrado se justifica más por habitabilidad que por prestigio.