
En una calle tranquila de Chamberí, este piso ocupa la última planta de un edificio de 1959, con una ubicación que aporta distancia respecto al bullicio urbano. El acceso se realiza a través de un pasillo central que distribuye los espacios, llevando a un salón-comedor luminoso, con suelos de madera originales y grandes ventanales que enmarcan las copas de los árboles.
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Chamberí es donde las familias madrileñas se quedan en silencio cuando deciden quedarse. Calles arboladas de *finca clásica* de los años 20 y 30 con patios interiores y azulejería original, dos mercados municipales que siguen siendo mercados (no atracciones turísticas) y una red de colegios públicos que figuran entre los mejores de la ciudad. La Plaza de Olavide — la plaza hexagonal en el corazón de Trafalgar — es el salón del barrio. Es el menos turístico de los distritos centrales de Madrid y aquel donde el precio por metro cuadrado se justifica más por habitabilidad que por prestigio.