
En el ambiente distinguido de Recoletos, este piso se ubica en un edificio clásico de 1973 con ascensor, cuya orientación exterior garantiza luz natural durante todo el día. La reforma introduce un lenguaje contemporáneo sin perder el respeto por la estructura original, generando una secuencia de espacios que avanzan con precisión serena.
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Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.