En el distinguido barrio de Goya, dentro del distrito de Salamanca, este edificio de 1945 alberga una vivienda en planta baja que goza de la generosidad espacial de un principal. La altura de los techos, característica de las construcciones de la época, define el carácter de este apartamento recientemente reformado. La distribución prioriza la fluidez y la funcionalidad. Las áreas de estar y comedor ocupan el espacio principal, orientadas al exterior y bañadas de luz natural. La cocina se integra en esta zona social manteniendo líneas limpias y un carácter abierto. Los dormitorios y cuartos de baño se distribuyen de forma equilibrada, cada uno proporcionado con cuidado. Una terraza complementa la experiencia interior, ampliando el uso del espacio hacia el exterior.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.