
En el distinguido Paseo de Recoletos, este piso se ubica en un edificio clásico de 1940, cuya fachada esconde un espacio con posibilidad de reformarse. La orientación exterior inunda de luz natural todos los ambientes, mientras que el ascensor facilita el acceso a esta planta alta. Una terraza amplia prolonga el salón hacia el exterior, ofreciendo una conexión directa con el horizonte urbano. En el interior, la distribución se articula en torno a tres dormitorios y tres baños, cada uno esperando una intervención que devuelva al hogar su esencia contemporánea.
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Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.