
En Claudio Coello, en el corazón de Recoletos, esta vivienda se integra en un edificio clásico del barrio de Salamanca. Al entrar, el salón y comedor se despliegan en un espacio amplio, donde la altura y la luz natural marcan el ambiente. Los detalles originales, como la carpintería restaurada y los techos altos, conviven con acabados contemporáneos, equilibrando tradición y modernidad.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.