
En el centro de Recoletos, este piso se ubica en la primera planta de un edificio de 1918, cuya fachada señorial esconde un interior renovado. El recibidor, bañado en luz natural, marca el inicio de un recorrido por espacios fluidos. Las estancias de estar y comedor se suceden con serena claridad, delimitadas por techos altos y acabados cuidados. Una terraza amplía el salón hacia el exterior, aportando un respiro en plenos Recoletos.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.