
Ubicado en Guindalera, barrio residencial del distrito de Salamanca, este inmueble se beneficia de una conectividad fluida hacia el centro de Madrid y los principales accesos de la ciudad. La zona, delimitada por la Avenida de América y Francisco Silvela, mantiene una tranquilidad residencial mientras garantiza su integración urbana, con proximidad a Ventas. Esta vivienda de nueva construcción se distribuye en 147 m² en la quinta planta con acceso por ascensor y terraza. El programa contempla cuatro dormitorios y cuatro baños, cada uno resuelto como suite independiente. La luz natural fluye generosamente a través del espacio, articulando la secuencia desde la entrada hacia las áreas comunes y los dormitorios.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.