
En el Paseo de la Castellana, en pleno barrio de Salamanca, un piso de obra nueva ocupa la primera planta de una finca representativa. El espacio se desarrolla con una sensación de orden y luminosidad, donde los materiales naturales y las proporciones equilibradas marcan cada estancia. Un vestíbulo privado da paso a un salón-comedor concebido como un único volumen fluido. Los suelos de roble aportan calidez a la paleta minimalista de piedra y yeso. La cocina, ubicada al fondo, está pensada para el uso cotidiano y las reuniones, con electrodomésticos integrados y conexión a una zona de servicio que funciona también como lavadero.
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También en: Diza Consultores, Coldwell Banker, Domus Aurea Capital, Otto Bayt, BHHS Spain, Olisson Club, John Taylor Spain, The Sibarist, Savills Spain, Spain Sotheby's International Realty, Lucas Fox, Christie's Real Estate Madrid.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.