
En el centro de Recoletos, dentro de un edificio clásico de 1900, este piso en cuarta planta conserva la elegancia de su época adaptándose a la vida contemporánea. La vivienda se abre con un salón-comedor luminoso, donde los techos altos y la luz natural marcan el espacio. La cocina, integrada pero independiente, mantiene un diseño limpio y funcional.
Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.