
En una calle tranquila del barrio de Salamanca, esta vivienda ocupa la segunda planta de un edificio de los años veinte rehabilitado con rigor contemporáneo. El apartamento se despliega desde un vestíbulo revestido en mármol hacia una sucesión de espacios conectados, donde los detalles originales dialogan con intervenciones actuales. Suelos de roble natural recorren la totalidad de la superficie, aportando calidez y continuidad al conjunto. El área de estar se articula en torno a una chimenea central, cuyo revestimiento en piedra actúa como elemento compositivo. Desde aquí, el espacio se prolonga hacia una cocina de líneas limpias, acabada en laca mate y acero inoxidable, con electrodomésticos integrados y zona de lavandería oculta. Tres dormitorios se distribuyen a lo largo de un pasillo privado, cada uno con baño propio. La suite principal incluye vestidor y un baño revestido en mármol veteado, mientras que los baños secundarios combinan piedra caliza pulida y vidrio texturizado. Grandes ventanales matizan la luz en los interiores, preservando la sensación de amplitud sin restar intimidad.
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También en: Engel & Völkers, Spain Sotheby's International Realty, Lucas Fox, BHHS Spain, John Taylor Spain.
Salamanca marca el techo de precios de Madrid y también su registro social. Desarrollado en el siglo XIX por el Marqués de Salamanca como enclave deliberado para la aristocracia capitalina y la nueva burguesía industrial, el distrito sigue funcionando exactamente así: embajadas, banca privada, los flagships españoles de cada casa de lujo europea y los edificios tranquilos donde familias de toda la vida viven desde hace generaciones. El trazado es rectilíneo y deliberado: aceras anchas, alturas de cornisa de diez metros, jacarandas en flor bordeando las avenidas en abril. La tipología, de cerca, es desigual — fincas clásicas con fachada protegida en las grandes avenidas, edificios anodinos de los años 60 y 70 en las calles secundarias, una proporción creciente de rehabilitaciones comercializadas como "obra nueva" — pero el producto es la dirección, y eso es por lo que se paga.