
En el entorno distinguido de Recoletos, este piso se integra en un edificio clásico, cuya orientación exterior garantiza una luz natural constante. El espacio se articula en torno a un salón de líneas depuradas y tonos neutros, donde la arquitectura original dialoga con acabados contemporáneos. Una terraza prolonga el interior hacia el exterior, creando un remanso de tranquilidad en la ciudad. Las zonas privadas, con dos dormitorios y dos baños, mantienen la misma coherencia material y atención al detalle que el resto de la vivienda.
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Recoletos marca el techo de precios del Madrid residencial. La franja entre el Retiro al este y el Paseo de la Castellana al oeste — de la Puerta de Alcalá hasta Colón — es donde el patrimonio de toda la vida, la banca privada y el lujo internacional se han ido componiendo durante más de un siglo. Vistas al parque por un lado, la fila de embajadas por el otro, diez minutos andando hasta el Prado. Lo que se paga es la dirección: acceso a una geografía cívica y cultural que ninguna otra parte de Madrid replica, en edificios clásicos que ya no pueden construirse.